No. Un autoconsumo colectivo no requiere ninguna figura jurídica y solo busca el ahorro económico de sus usuarios, sin pretender un impacto social. Además, no entiende de democracia interna del grupo de usuarios. Es por eso que decimos que las comunidades energéticas basadas en autoconsumos colectivos son la versión ambiciosa de estos, ya que permiten embarcarse en más iniciativas de transición energética: remodelación de fachadas, soluciones de movilidad compartida o con energías renovables…
Ahora bien, los autoconsumos colectivos a partir de paneles fotovoltaicos también contribuyen a electrificar y descarbonizar el sistema.